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Colares, Sintra y un trocito de costa portuguesa I

por | 6 Nov, 2017 | VIAJES

Llueve ligeramente en Madrid mientras me dirijo al aeropuerto. Apenas lo noto a causa del sueño. Son las cuatro de la madrugada y se acerca la hora de embarcar. En el avión apagan las luces y el sueño vuelve a apoderarse de mí. Una cabezadita después estoy aterrizando en Lisboa, también llueve.

Recojo un Fiat 500 azul oscuro, un mapa de carreteras y pongo rumbo en dirección Sintra centro / Colares. Aquí realmente empieza el viaje. Enciendo la radio y busco una emisora para aclimatarme a la vida portuguesa. Ahora soy uno más circulando por sus carreteras.

Niebla, Colares y romper vidrio.

Sintra, a modo de bienvenida, me recibe bajo una intensa niebla. Entre el paisaje blanquecino atravieso Galamares, Vinagre y S. Sebatiâo, y por fin, entro en Colares, donde tengo reservada una habitación. El hotel se encuentra más adelante y todavía faltan algunas horas para poder hospedarme, así que para hacer tiempo decido acercarme a la costa. La suave luz producida por la niebla me acompaña durante el camino. Recorro desde Praia das Maças hasta Azenhas Do Mar parando de vez en cuando para tomar alguna foto.

A la vuelta hago el sentido a la inversa y detengo el coche en Praia Grande. Me gusta el sitio y es un buen lugar para echar la mañana. Tras una breve exploración por la playa regreso al coche a por el trípode. Me instalo en la orilla y permanezco en ella hasta que se agota la batería de la cámara. Y otra vez toca volver al coche, esta vez para dejarme las llaves en el interior del maletero.

La playa está bastante desierta y no sé qué hacer. Intercambio llamadas telefónicas con la empresa de alquiler de vehículos y con Madrid. Al rato, aparece un agente de la Guarda Nacional Republicana e intenta ayudarme a abrir el coche sin dañarlo, pero no hay manera. Toca «romper vidrio» y decir adiós al Fiat 500.

Azenhas Do Mar

Cambio de coche y de emisora y planeo el atardecer en Azenhas Do Mar. Un pequeño pueblo con mucho encanto. Hay quien lo compara con Cuenca por sus casas colgantes, aunque aquí, se asoman directamente al Atlántico.

Azhenas do Mar vista desde el mirador (Sintra – Portugal) 20mm 20 seg f/16 ISO 100 + Filtro de densidad neutra y filtro degradado neutro

Desde el Miradouro das Azenhas do Mar probablemente se obtienen las mejores vistas. Así que lo comparto junto a los pescadores locales y todos a pescar. Una vez tengo la toma desciendo por una escalinata que me sitúa al mismo nivel del mar y allí paso los últimos momentos del día. Ha sido intenso, es hora de recoger y regresar al hotel. Boas noites.

Praia da Adraga, Sintra y las primeras zapatillas mojadas

Es domingo y la idea es ver amanecer en Praia Da Adraga y, aunque salgo muy temprano, voy un pelín pillado de tiempo. El sol compite conmigo y me saca una ligera ventaja. Piso el acelerador y cruzo Almoçageme, una localidad de casas blancas en cuesta que conecta con la Rua Da Praia Da Adraga. Sigo el cauce de la carretera hasta llegar a la playa. Había leído que era difícil acceder a ella, pero ha sido coser y cantar, hacer buenas fotos es otra película.

Praia Da Adraga 18mm 10 seg f/22 ISO 100 + Nd y degradado

Praia Da Adraga 24mm 135 seg f/22 ISO 100 + Filtro Nd y degradado

Cuando camino por la arena cruzo saludos con los pescadores que terminan su jornada. Unos llegan y otros se van, pero el mar siempre está ahí. Bajo un cielo nublado que me permite prolongar la estancia. Disfruto en la playa. Las horas pasan sin apenas darme cuenta. Tengo los pies mojados y el apetito empieza a reclamar mi atención. Lo retraso hasta regresar al hotel. Ducha, ropa seca y un buen desayuno me esperan.

Centro histórico de Sintra

El trayecto me es familiar. Es la tercera vez en dos días y el pintoresco paisaje se deja recordar con facilidad. Inesperado es el rojo invitado que circula junto a mí, el Eléctrico de Sintra. Un tranvía que, atravesando la Freguesía de Colares, une la ciudad con la costa. Sus railes marchan totalmente paralelos al dibujo de la carretera formando una especie de tercer carril. Mejor un hasta luego que un adiós, ya nos veremos más adelante amigo mío.

Casas típicas alrededor de la estación ferroviaria 50mm 1/250 seg f/5 ISO 100

Câmara Municipal de Sintra 18mm 1/800 seg f/6,3 ISO 100

Entro en Sintra con el propósito de recorrerla a pie, caminar por sus estrechas y empinadas callejuelas y pararme en detalles que de otro modo podrían pasar inadvertidos. Dejo el coche cerca de la estación de tren y de ahí voy a la Câmara Municipal. Las calles son viejas, pero tienen un encanto especial, adornadas por infinidad de azulejos, la mayoría blancos y azules, rotos y no rotos.

Escultura al aire libre 50mm 1/200 seg f/6,3

Founte Mourisca 40mm 1/80 seg f/4,5 ISO 100

Escultura al aire libre 32mm 1/125 seg f/6,3

Para llegar al centro histórico sigo un cartel que indica el camino. El paseo resulta agradable porque mientras subes vas contemplando una exposición de arte al aire libre y los típicos puestecillos de artesanía. Pronto ves la impresionante Founte Morisca, que llama mucho la atención por encontrase ubicada en medio de la calle. Parada y a esperar turno para tomar la foto sin gente.

Más arriba empieza a notarse el ajetreado ir y venir de turistas, es festivo y Sintra está a rebosar. Me quedo un rato por allí observando tranquilo la plaza y el Palacio Nacional y planeo una nueva visita para otro día. Como toma de contacto me llevo un excelente sabor de boca, pero ahora tengo una cita con el atardecer en Praia Da Adraga que no me quiero perder. Antes de irme definitivamente doy una vuelta por el Parque Das Merendas. De vuelta, descubro una cosa nueva, ¡ya sé dónde duerme el Eléctrico!

Jugando con largas exposiciones y el movimiento de los guijarros en la orilla de Praia Da Adraga al atardecer 200mm 107 seg f/5,6 ISO 100

Cabo Da Roca, Ursa y segundo tropiezo

Tanta fama tenía el punto más occidental de Europa que había que visitarlo. Una vez allí me daba cuenta que estaba desperdiciando la agradable claridad que brinda el amanecer. El Cabo Da Roca es, más que nada, un gran mirador, con un gran crucero y un faro del mismo nombre. Lo más interesante son las vistas sobre los acantilados, pero si quieres verlos más de cerca tienes que ir en su busca. Así que registrada la visita ya estoy a bordo del Lancia Ypsilon camino de Ursa, una pequeña playa escondida entre el escarpado.

El desvío, semi oculto, es fácil pasárselo. Cuando lo tomas lo mejor es dejar el coche junto a la senda y seguir a pie. El terreno es abrupto y accidentado y no favorece el acceso a la playa. Media hora después de iniciar el descenso piso la orilla. El sitio es alucinante, y al contrario que en las otras playas, aquí estoy totalmente sólo. Despliego el trípode ilusionado y me doy cuenta que, más pendiente de no perder las llaves por segunda vez, he olvidado en el coche la pieza que lo fija a la cámara y es una locura regresar a por ella. No me queda más remedio que renunciar a las largas exposiciones. El mar golpea con fuerza y aunque voy descalzo termino de agua hasta la cintura.

Un solitario caminante atraviesa la desierta Praia Da Ursa 18mm 1/320 seg f/5,6 ISO 100

Praia Da Ursa 18mm 1/320 seg f/8 ISO 100

Como recompensa al esfuerzo del día de hoy, retorno al hotel para procurarme una merecida siesta. Al fin y al cabo, estoy de vacaciones. Para la tarde tengo programado inspeccionar a fondo la localidad de Azenhas Do Mar.

Praia Grande, el retorno

La bruma se ha despertado antes que yo o quizá no haya pegado ojo en toda la noche. Se muestra intensa a través de la ventana. Envuelve Colares y sus alrededores como si fuera un regalo. Trato de salir del hotel, pero la puerta está cerrada. No hay rastro del recepcionista por ninguna parte, quizá, la niebla también le oculte. Paseo la mirada por la clásica campañilla que descansa sobre el mostrador, esa que tantas veces hemos tocado o querido tocar, esa que perdura en el tiempo, que no envejece y que forma parte de todo hotel que se precie. La pulso tímidamente la primera vez y a la segunda aparece un hombre somnoliento portando un puñado de llaves, es demasiado temprano. ¡Bom dia!

El pequeño Lancia aguarda bajo el frescor de la mañana. La carretera está empañada y las farolas se difuminan en línea recta a nuestro paso. Cuando bajo del coche se apaga la última. Hemos llegado. Estoy en primera línea, con el trípode bien clavado en la arena. Entre exposición y exposición observo el movimiento de las olas y me muevo con ellas cuando intentan acercarse a mí. Hoy no me mojaré los pies, hoy no.

Praia Grande 32mm 13 seg f/29 ISO 100 + Filtro Nd y degradado

Praia Grande 35mm 66 seg f/29 ISO 100 + Filtro Nd y degradado

Por la tarde me desplazo hasta Magoito. Una playa situada en la desembocadura de la Ribeira da Mata. En el trayecto destacan pequeñas localidades como Fontadelas. No permanezco allí demasiado tiempo, lo justo para estudiar la localización y decidir que prefiero inmortalizar el atardecer en otro lugar. Otra vez hacia Praia Grande. Día terminado y tarjeta llena.

Atardecer en Praia Grande 18mm 80 seg f/11 ISO 100 + Filtro Nd y degradado

Y hasta aquí la primera parte del viaje. ¿Quieres saber cómo continúa? Estate atento a la próxima publicación.

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